Cuatro arquitectos con premio Pritzker han construido bodegas en España. Dos de ellos están en esta ruta, a veinte minutos uno del otro. No hay ninguna región vinícola del mundo con una concentración parecida.
Rioja Alavesa es pequeña. Son unos trescientos veinte kilómetros cuadrados en el extremo sur de Álava, entre la Sierra de Cantabria y el Ebro. Laguardia, su capital, tiene poco más de mil quinientos habitantes. Elciego, novecientos cincuenta y cinco.
En ese espacio, que se recorre entero en cuarenta minutos de coche, hay un hotel de Frank Gehry, una bodega de Santiago Calatrava y varias de las casas más antiguas del vino español. Es una densidad que no tiene ninguna otra denominación de origen del país.
Y a diferencia de la Ribera, aquí todo está tan cerca que el problema no es la distancia. Es el reloj.
Cómo se llega
Son 353 kilómetros desde Madrid hasta Elciego y unas tres horas y media. La ruta sube por la A-1 hacia Burgos y enlaza con la AP-68 en el tramo final, hacia Logroño, para entrar en la comarca por Cenicero o Fuenmayor.
Conviene aclararlo porque circula la idea de que Rioja está «en la AP-68 desde Madrid». No es así: la AP-68 va de Zaragoza a Bilbao y solo se toma al final. La espina dorsal del viaje es la A-1.
Trescientos cincuenta kilómetros son media mañana. Un grupo que sale de Madrid a las nueve está en la primera bodega a la una.
Distancia y tiempo desde Madrid hasta Elciego, y superficie de toda la comarca. Se recorre entera en cuarenta minutos.
La comarca donde el vino contrató a los arquitectos
Hay una historia poco contada sobre el vino español de los últimos treinta años, y es de arquitectura. En algún momento de los años noventa, varias bodegas decidieron que sus edificios podían ser algo más que naves industriales. Y no contrataron a estudios especializados: contrataron a los arquitectos más importantes del mundo, que en su mayoría no habían hecho jamás una bodega.
Marqués de Riscal, en Elciego, es el caso más conocido. La casa, fundada en 1858, es una de las más antiguas de Rioja. En 2006 abrió el hotel que Frank Gehry levantó junto a la bodega histórica: una masa de titanio en rosa, plata y oro que se ve desde kilómetros antes de llegar al pueblo y que no se parece a nada de su entorno. Es deliberado. La cinta de titanio es la misma idea que el Guggenheim de Bilbao aplicada a una escala menor y a un contexto rural.
Ysios, en Laguardia, la firmó Santiago Calatrava en 2001. Es lo contrario de Riscal: en lugar de contrastar con el paisaje, lo imita. La cubierta de aluminio ondula reproduciendo el perfil de la Sierra de Cantabria que tiene detrás. Vista de frente, el edificio y la montaña son la misma línea.
Bodegas Baigorri, en Samaniego, es la más discreta de las tres y quizá la más interesante. Desde fuera es un cubo de cristal en mitad del viñedo. Todo lo demás —siete plantas de bodega— está bajo tierra, y el vino baja de nivel en nivel por gravedad, sin bombas. La visita es esencialmente un descenso.
Y a media hora, cruzando el Ebro hacia Haro, está López de Heredia, la bodega más tradicional de Rioja, cuya tienda y recepción es una estructura de Zaha Hadid con forma de decantador. Dentro se conserva, montado, el quiosco modernista de madera que la casa llevó a la Exposición Universal de Bruselas de 1910. Cien años de distancia entre el continente y el contenido, en la misma habitación.
| Arquitecto | Pritzker | Bodega |
|---|---|---|
| Frank Gehry | 1989 | Marqués de Riscal · Elciego, Rioja Alavesa |
| Zaha Hadid | 2004 | López de Heredia · Haro, Rioja Alta |
| Norman Foster | 1999 | Bodegas Portia · Gumiel de Izán, Ribera |
| Richard Rogers | 2007 | Protos · Peñafiel, Ribera |
Conviene recordar de dónde viene todo esto: tradicionalmente las bodegas de Rioja no abrían al público. Riscal rompió el molde en 2006, cuando la Ciudad del Vino se construyó como destino y no solo como bodega. Lo que hoy parece normal —que una bodega tenga hotel, restaurante y visitas— empezó aquí hace menos de veinte años.

Los pueblos
Sería un error hacer este viaje solo por las bodegas. Laguardia es una villa medieval amurallada sobre un cerro, peatonal en su interior, con una particularidad que no se ve: está horadada por debajo.
Su iglesia de Santa María de los Reyes conserva una portada gótica policromada del siglo XIV, con la pintura original. En España quedan muy pocas así.
Elciego es más pequeño y más tranquilo, y la aparición de la cinta de titanio de Gehry al final de una calle de piedra es una de esas cosas que hay que ver una vez.
Labastida y Samaniego completan el cuadro, y a diez minutos está Ábalos, ya en La Rioja, porque la frontera administrativa aquí es un capricho: el Ebro separa comunidades autónomas pero no separa nada más.
Laguardia está horadada por debajo. Bajo las casas hay cientos de bodegas subterráneas familiares excavadas entre los siglos XV y XVIII. La villa está literalmente hueca, y por eso no circulan coches dentro.
Cómo se ordenan tres días
La ventaja de Rioja Alavesa sobre otras rutas del vino es la distancia: todo está a menos de veinte minutos. La trampa es creer que por eso caben más visitas.
No caben. Dos bodegas al día, con almuerzo entre medias. Una visita con cata dura entre hora y media y dos horas, y aquí las comidas son largas.
Para dormir, la opción evidente es el Hotel Marqués de Riscal, dentro de la propia bodega. Hay también alojamiento en Laguardia y en Villabuena, más discreto y más barato.
| Día | Qué pasa | Por qué |
|---|---|---|
| Uno | Salida a las 09:00, llegada a mediodía, una bodega, almuerzo, tarde en Laguardia | Es el día que menos se aprovecha. No forzarlo |
| Dos | Una bodega por la mañana, comida, otra por la tarde | El día completo. Aquí van Riscal y Ysios, o Riscal y Baigorri |
| Tres | Una visita, comida, regreso a media tarde | O cruzar a Haro por la mañana antes de bajar |

Y el hecho que ordena todo lo anterior
Tres días en Rioja Alavesa son seis catas y tres almuerzos. A las cinco de la tarde del segundo día, nadie del grupo está en condiciones de conducir a ningún sitio, ni siquiera los veinte minutos que separan Elciego de Laguardia. Y el tercer día hay trescientos cincuenta kilómetros de vuelta.
Es la parte del viaje que hay que tener resuelta antes de salir de Madrid, y no a media tarde del segundo día.
Dónde el transporte decide el viaje
Este itinerario tiene una particularidad que lo distingue de una escapada normal: son tres días de desplazamientos cortos y constantes, no dos trayectos largos. Ir de la bodega al restaurante, del restaurante a la segunda bodega, de la segunda al hotel. Cuatro o cinco movimientos diarios de quince o veinte minutos, en una comarca rural donde no hay taxis esperando en la puerta de nada.
Y se compran cajas. Tres días, cuatro o cinco bodegas: un grupo sale con facilidad con seis u ocho cajas de doce botellas, cerca de veinte kilos cada una, que hay que sumar al equipaje de tres días. En una berlina ejecutiva no caben las dos cosas.
Es una de las razones por las que operamos el Privyde Atelier: un Mercedes-Benz V300 Avantgarde Extralarga con el interior transformado por completo. Hasta seis pasajeros y capacidad para seis maletas grandes y seis de mano. En las tres horas y media de vuelta del tercer día, las butacas reclinan por completo, tienen masaje y reposapiés.
| Sin chófer | Con Privyde | |
|---|---|---|
| Cuatro o cinco trayectos cortos al día | No hay taxis esperando en una comarca rural | El mismo vehículo y el mismo chófer los tres días |
| Laguardia es peatonal y amurallada | Aparcar fuera y volver a por el coche | El coche espera en la puerta de la muralla |
| Seis u ocho cajas de vino más equipaje de tres días | No caben en una berlina | Seis maletas grandes y seis de mano |

Cuándo
Rioja Alavesa y Rioja Alta suman 525.516 visitas a bodegas al año, más que ninguna otra zona accesible desde Madrid. Los meses fuertes del enoturismo español son octubre, agosto y mayo.
Octubre es vendimia: la mejor época para verla y la peor para improvisar, porque las bodegas están trabajando y la agenda se cierra con mucha antelación. Mayo tiene el viñedo en pleno crecimiento y bastante menos gente.
El invierno tiene su propio argumento: hace frío de verdad, hay poca gente, y una comarca de mil quinientos habitantes en enero es una experiencia distinta.
Cómo lo hacemos en Privyde
Operamos este itinerario como servicio de tres días con conductor dedicado. Recogida en su domicilio u hotel de Madrid, los tres días completos con el mismo vehículo y el mismo chófer, y regreso el último día a la hora que decidan. El coche espera durante las visitas y durante las comidas, y está en la puerta de la muralla de Laguardia cuando ustedes salgan.
El alojamiento del chófer se resuelve antes de salir. Hay clientes que prefieren que se aloje en el mismo hotel y otros que prefieren resolverlo aparte. Ninguna opción es mejor; lo único que no puede pasar es que la pregunta aparezca el primer día en la recepción.
Las visitas a bodega las reserva usted directamente con cada casa, que es como debe hacerse — y en Riscal, Ysios y Baigorri conviene hacerlo con semanas. Nosotros nos ocupamos de que los tiempos entre paradas cuadren y de que la vuelta a Madrid no la conduzca nadie del grupo. Para cotizar necesitamos las fechas, el itinerario aproximado y el número de pasajeros.
Redacción Privyde · El Journal
Escribimos sobre las rutas que operamos, con los tiempos y las condiciones reales de cada trayecto.
Madrid · Servicio en toda España




