Casi todas las decepciones con un servicio de chófer se explican por una de estas siete preguntas que nadie hizo a tiempo. Todas tienen respuesta verificable antes de pagar.
Los adjetivos del sector no sirven para elegir. Premium, exclusivo, de lujo y alta gama aparecen con la misma tipografía en la web de un operador solvente y en la de uno improvisado. Lo que sí sirve son siete preguntas concretas cuya respuesta se puede verificar antes de pagar, y que casi nadie hace.
Una precisión antes de empezar: esta guía va de elegir un servicio de chófer, es decir, una empresa que pone vehículo, conductor y responsabilidad. No va de contratar a un conductor en nómina, que es otra decisión y tiene otras preguntas, casi todas laborales.
Las siete van con la respuesta que damos nosotros, incluida aquella en la que la respuesta es que no.
Siete preguntas sobre cómo elegir un chófer privado, con su respuesta
1. El precio es cerrado, de acuerdo: ¿desde dónde se mide?
Que la tarifa sea cerrada es el mínimo, no la respuesta. La pregunta útil es la siguiente: qué determina que su trayecto entre en la tarifa plana o en otra cosa.
En un servicio serio eso es una regla escrita, no una estimación del comercial. La nuestra: un traslado se cobra a tarifa plana (160 € - 200 € según la línea de servicio) cuando origen y destino están a 45 kilómetros o menos de la Puerta del Sol, medidos en kilómetros reales de carretera y no en línea recta.
Fíjese en que la condición se mide sobre cada extremo por separado, no sobre el trayecto. Dos direcciones que estén las dos dentro del radio pero en lados opuestos de Madrid pueden sumar bastante más de 45 kilómetros entre sí, y aun así se cobran a tarifa plana: ese kilometraje lo asumimos nosotros. La contrapartida está escrita y conviene conocerla: si el servicio pasa de hora y media o incluye paradas con espera, deja de ser un traslado y se reformula como servicio por horas, que es lo que realmente se está pidiendo.
Y no confunda ese número con la cobertura. Los 45 kilómetros deciden cómo se cobra, no hasta dónde se llega: más allá de ese radio el servicio existe igual, pero se calcula por la distancia medida del trayecto en lugar de por tarifa plana.
Esto importa porque el criterio antiguo del sector (listas de pueblos "en zona") produce agravios absurdos: dos direcciones a la misma distancia del centro, una en zona y la otra no. Pregunte por el criterio. Si no hay criterio, hay margen.
2. ¿Cuánta cortesía de espera, y desde cuándo se cuenta?
Aquí está la pregunta que casi nadie hace y que más disgustos ahorra. Muchos proveedores anuncian sus minutos de cortesía y muy pocos dicen desde qué instante empiezan a correr.
Si se cuentan desde la hora programada del vuelo, una hora de retraso se come la cortesía entera y usted paga espera por un avión que aún estaba en el aire. Si se cuentan desde el aterrizaje real, la cortesía sirve para lo que existe: pasaporte, equipaje y aduana.
Cortesía de espera incluida. En aeropuerto se cuenta desde el aterrizaje real, no desde la hora prevista de llegada. En recogida urbana, desde la hora acordada.
Si la cortesía se cuenta desde la hora programada del vuelo y no desde el aterrizaje, no es cortesía: es una cuenta atrás que empieza mientras usted sigue en el aire.
3. ¿De quién es el coche, quién conduce y con qué licencia?
Prácticamente ningún operador de este tamaño tiene en propiedad todo lo que anuncia, y eso no es un defecto: es cómo funciona el sector. El defecto es no decirlo.
Pregunte qué parte de la flota es propia y qué parte se cubre con colaboradores verificados. Y pregunte, sobre todo, qué cambia para usted: si el colaborador llega sin uniforme, con su propia tarjeta de visita o con la marca de otra empresa en el coche, el servicio no es el mismo aunque el vehículo sí lo sea.
Nuestra respuesta: se reserva sobre dos modelos, los dos de flota propia. El Mercedes-Benz Clase V en línea Estándar y el V300 Atelier Collection en la línea Atelier. En la página de flota verá algún modelo más, marcado como no disponible para reserva mientras no lo esté: preferimos que el catálogo diga la verdad a que la diga el chófer al llegar.
Cuando la demanda obliga a apoyarse en una empresa colaboradora verificada, el estándar, el uniforme y la discreción siguen siendo los nuestros, y el colaborador tiene prohibido por contrato entregar tarjeta o marca propia. Esa es la pregunta que conviene hacer a cualquiera: no si subcontrata, sino qué exige a quien subcontrata.
Y la parte que no admite matices: en España este servicio se presta al amparo de una autorización VTC, con su seguro de responsabilidad civil de viajeros. Pida el número por escrito antes de reservar. Y tenga presente que los vehículos autorizados se identifican a simple vista: llevan el distintivo VTC en las lunas y placa de matrícula diferenciada. Es de las pocas comprobaciones de esta lista que se hacen desde la acera y sin preguntar nada a nadie.

4. ¿La cobertura es real, o es un mapa?
Es donde más se exagera. "Cobertura nacional" casi siempre significa corredores de larga distancia desde una base, no coches propios esperando en cada ciudad. Las dos cosas son servicios legítimos; son servicios distintos, y confundirlos es lo que deja a alguien esperando un coche que nunca estuvo allí.
La pregunta exacta: ¿tienen ustedes vehículos en esta ciudad, o mi trayecto sale desde otra?
La nuestra, sin adornos: base en Madrid. Traslados y servicio por horas en la Comunidad y hasta un radio aproximado de 150 kilómetros, que es hasta donde un vehículo puede quedar a disposición de alguien y volver el mismo día. Y larga distancia en los dos sentidos por toda España, Madrid hacia cualquier destino y cualquier destino hacia Madrid, al mismo precio.
Lo que no hacemos es servicio local en otras ciudades: en Barcelona, Valencia o Málaga somos el extremo de un corredor, no una flota de plaza. Si su viaje empieza y termina dentro de una de ellas, no somos su proveedor y se lo diremos en la primera llamada.
5. ¿Qué política de cancelación se aplica a MI servicio?
Casi nadie pregunta esto en plural, y las políticas van en plural. Un traslado al aeropuerto y un servicio de tres días no pueden tener la misma ventana, porque no bloquean lo mismo.
| Tipo de servicio | Sin cargo hasta | Después |
|---|---|---|
| Traslado | 24 h antes | Sin reembolso |
| Disposición por horas o por días | 72 h antes, si cancela en las 48 h siguientes a la confirmación | Pasadas esas 48 h se retiene un 30 %; del reembolsable, 50 % entre 72 y 24 h y después nada |
| Larga distancia o varios días | 72 h antes, si cancela en las 48 h siguientes a la confirmación | Pasadas esas 48 h se retiene un 30 %; del reembolsable, 50 % entre 72 y 24 h y después nada |
| Boda | 60 días antes | 50 % hasta 30 días, después sin reembolso |
Un proveedor que le da una sola cifra para todo, o no ha pensado el problema, o le está dando la más cómoda para él.
6. ¿Sabré quién me recoge antes de que llegue?
Un servicio ejecutivo debe poder decirle, con antelación, el nombre del chófer y la matrícula del vehículo, y avisarle cuando el servicio se pone en marcha. No es un lujo tecnológico: es lo que evita la escena de subirse al coche equivocado en una zona de llegadas.
Pregunte si esa información llega sola o hay que pedirla por teléfono la mañana del viaje. La diferencia entre las dos cosas describe bastante bien la operación que hay detrás.
En la misma confirmación debería figurar el vehículo asignado con su capacidad real de plazas y maletas y las sillas infantiles que haya pedido, por grupo de edad. Es el punto de fallo más común del sector: se reserva por la fotografía de un monovolumen y aparece un coche en el que el equipaje de cuatro personas no cabe, o una silla que no corresponde al peso del niño. Un dato escrito antes del viaje vale más que cualquier garantía verbal.
Si recibe a alguien de fuera, pida además el idioma del chófer. No es un extra automático: uno con inglés, francés o alemán hay que solicitarlo con antelación (nosotros pedimos 24 horas) y debe quedar confirmado por escrito. Quien se lo dé por hecho por teléfono probablemente no lo esté gestionando.
Y una cosa que rara vez se formula en voz alta: qué obliga a callar al chófer. En un servicio ejecutivo la confidencialidad no es una cortesía del conductor, es una obligación contractual suya, y se extiende a las empresas colaboradoras. Quien viaja acompañado de quien no debería saber con quién se reúne entenderá la diferencia sin más explicación.

7. Si esto se repite, ¿cómo se factura?
La última pregunta es para quien va a usar el servicio más de una vez: un hotel, una asistente de dirección, una empresa con visitas recurrentes.
Pedir precio suelto cada vez funciona tres veces. A partir de ahí lo que hace falta es una ficha de cliente con condiciones estables, un estado de cuenta mensual en lugar de veinte cobros y, si el titular es un hotel o una agencia, discreción de tarifa frente al pasajero: que el huésped no vea lo que paga quien le invita. Eso último se resuelve o no se resuelve, y conviene saberlo antes de la primera factura.
Y antes que la factura importa el canal. Quien gestiona viajes ajenos necesita poder cambiar una hora sin llamar por teléfono, ver el estado de un servicio sin preguntarlo y que alguien conteste de madrugada cuando un vuelo se retrasa. Pregunte dónde se hace cada una de esas tres cosas y quién está al otro lado a las tres de la mañana. Si la respuesta a las tres es "llámenos en horario de oficina", ese proveedor sirve para un traslado, no para una agenda. Lo nuestro está en apertura de cuenta.
Dos señales que se ven sin preguntar nada
Mientras hace las siete preguntas, fíjese en dos cosas que ninguna respuesta puede disimular.
Si le dicen que sí a todo. Un proveedor que nunca dice que no acabará aceptando algo que no puede cumplir, y eso se descubre a las siete de la mañana, no en la llamada comercial. La capacidad de declinar un encargo es, en este oficio, un indicador de solvencia.
Si contestan con adjetivos donde cabía un número. "Amplia cobertura", "máxima puntualidad" y "flota de alta gama" son respuestas a preguntas que nadie hizo. Las siete de arriba tienen todas una cifra o un criterio por respuesta, y donde no la hay es porque la respuesta es que no.
Las nuestras están contestadas en este artículo y se pueden contrastar en el cotizador, que da el precio cerrado antes de pedirle un solo dato personal.
Redacción Privyde · El Journal
Escribimos sobre las rutas que operamos, con los tiempos y las condiciones reales de cada trayecto.
Madrid · Servicio en toda España




